Desde MarBel queremos compartir un post para comprender mejor el bullying: qué es, qué señales pueden alertarnos y qué herramientas pueden ayudar a las familias a acompañar a sus hijos. Y es que el acoso escolar sigue siendo una realidad que afecta a muchos menores.
Según la OCDE, en el último informe PISA (2024), el 6,5 % de los alumnos en España sufre bullying con frecuencia. Estas cifras nos recuerdan la importancia de mantenernos atentos, informados y disponibles para brindarles apoyo y protección.
¿QUÉ ES EL BULLYING?
El bullying es un fenómeno de violencia interpersonal en la que una persona o un grupo ejerce daño de manera injustificada sobre otra. Supone un abuso de poder entre iguales dentro del ámbito escolar. Además se generan roles de agresor y víctima que sostienen el acoso (Ortega, 2018).
Esta dinámica puede aparecer de forma puntual, pero cuando se mantiene en el tiempo, aumenta la gravedad del problema y el impacto emocional en quien lo sufre.
¿CÓMO SE MANIFIESTA?
El acoso escolar puede adoptar múltiples formas y, en muchos casos, combinarse entre sí:

  • Verbal: insultos, burlas, motes, humillaciones.
  • Física: empujones, golpes, daños en objetos personales.
  • Psicológica: amenazas, intimidación, promueve inseguridad o miedo.
  • Social: excluir al menor del grupo, aislarlo de sus amistades.

A esto se suma el aumento del ciberbullying, un fenómeno que se ha duplicado entre 2024-2025 según la OMS y Bullying Sin Fronteras. Este tipo de acoso —más frecuente entre los 11 y 12 años y especialmente presente en Secundaria— incrementa la sensación de vulnerabilidad de la víctima, así como la impunidad del agresor (Ortega, 2018).

SEÑALES DE ALARMA

Cada caso es diferente, pero existen ciertos indicadores que pueden alertarnos de que un menor está sufriendo acoso escolar (Castellanos, 2025):

  • Cambios de comportamiento: irritabilidad, tristeza o variaciones bruscas en su forma de actuar.
  • Quejas físicas: dolor de tripa u otros síntomas físicos sin causa médica que aparecen especialmente en los momentos previos a acudir a clase.
  • Aislamiento social: evitar actividades grupales o mostrar rechazo a asistir al colegio.
  • Bajada repentina del rendimiento académico.
  • Alteraciones del sueño: pesadillas, miedos nocturnos o despertares bruscos que pueden estar relacionados con la ansiedad que genera el acoso.

Si observamos alguna de estas señales, es importante actuar de manera proactiva: escuchando al niño, validando lo que siente y buscando apoyo profesional.

ALGUNAS ESTRATEGIAS PARA ACOMPAÑAR EMOCIONALMENTE A TU HIJO/A

Por supuesto, la familia puede convertirse en un pilar fundamental para acompañar al menor. Algunas herramientas que ayudan a crear un entorno seguro en casa son:

  • Empoderarlo emocionalmente, validando sus emociones y recordándole que no es culpable de lo que está viviendo.
  • Ofrecer seguridad física y emocional, a través de rutinas estables, presencia y disponibilidad afectiva.
  • Construir autoestima, destacando sus fortalezas, reconociendo sus esfuerzos y promoviendo actividades en las que se sienta capaz y valorado.
  • Mantener una comunicación abierta, sin presionarle, de manera que el niño sienta que puede hablar cuando esté preparado.
  • Modelar habilidades sociales y de regulación, mostrando formas calmadas de resolver conflictos, expresar límites y pedir ayuda.

La gravedad de las consecuencias psicológicas del bullying puede variar de un caso a otro, pero en general puede provocar ansiedad, depresión, baja autoestima, absentismo escolar e incluso llegar a situaciones extremas como la ideación suicida. Por ello es fundamental detectar, intervenir y acompañar a tiempo.
En MarBel acompañamos a los menores y a sus familias en todo el proceso, ofreciendo:

  • Un espacio seguro donde el niño pueda expresar lo que le ocurre sin miedo ni juicio.
  • Evaluación emocional y social para comprender el alcance del malestar y detectar las áreas que necesitan intervención.
  • Herramientas prácticas: regulación emocional, habilidades sociales y estrategias frente al acoso escolar.
  • Orientación a las familias orientando sobre cómo actuar en casa, cómo comunicarse con el centro escolar y cómo sostener emocionalmente al menor.
  • Coordinación con el centro escolar.

Si sospechas que tu hijo puede estar sufriendo acoso escolar, en MarBel encontrarás cobijo, apoyo y una intervención profesional adaptada a vuestras necesidades.

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